Matar el espíritu
"No puedo madrugar. No puedo levantarme a las 7 de la mañana. Madrugar mata mi espíritu"
Esto lo dije yo hace unos cuantos días, y a él le hizo mucha gracia. Pero es cierto. Supongo que a nadie le gusta levantarse de noche para ir a trabajar, y yo, de hecho, tengo la suerte de levantarme más tarde, aunque todavía demasiado pronto para mí.
No me gusta madrugar. No me gusta nada. No es que me guste dormir - que también - Odio levantarme PRONTO. Da igual que la noche anterior me haya acostado a la 1 o a las 10, yo voy con la luz, como los pajaritos... los pajaritos dormilones, se entiende. Y si no veo luz luminosa, no me despierto.
Y encima ahora viene ESA época del año en la que lo que más me apetece es hibernar y que me despierten en primavera. Jo. Pero si es que hoy ha salido nublado, y todavía no me he despejado!
Además, lo que es más importante: madrugar mata mi espíritu. En serio. Esa que madruga no soy yo, solo es mi cuerpo con la cara hinchada y pocha, y en invierno, además, con ese bello tono de piel verde-acelga (el sol me quiere, y morena estoy guapa. Verde-acelga, pues no) Yo soy agradable, optimista, ingeniosa. La Blackberry-que-madruga no es ninguna de esas cosas.
Aysh. Y a vosotros, ¿qué os mata el espíritu?



